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¿Puedo hacer ejercicio después del cáncer de mama? ¡Los Baños de Bosque son la solución perfecta!


¿Habéis oído a hablar de una actividad llamada “Los baños de bosque”?  La hemos descubierto recientemente y la verdad, nos ha sorprendido mucho para bien, ya que tiene unos grandes beneficios para las personas que han pasado un cáncer de mama. Según recientes estudios, dos  de sus efectos más llamativos son el refuerzo del sistema inmunitario y el aumento de la concentración en sangre de las células NK (del inglés “natural killer”), un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer.

¿A qué se deben estos dos efectos? Pues a unos compuestos volátiles, llamados fitoncidas, que liberan  los árboles y a la disminución de las hormonas del estrés que se produce cuando caminamos por el bosque. Mediante la inhalación, estos compuestos volátiles pasan a la sangre para actuar directamente sobre las células NK y también se produce una reducción de las hormonas del estrés, responsables de inhibir la actividad NK natural de nuestro organismo. Ahora bien, y lo que es más interesante aún, es que según  los estudios publicados recientemente estos beneficios también se dan por el simple hecho de observar o estar en contacto con todo tipo de espacios naturales, sean o no forestales, ¡Incluidos los parques urbanos!

 

Pero, ¿cómo se hace un baño de bosque? Por lo que hemos podido ver, no existe una única manera de realizar esta terapia forestal. Así que existe desde la opción más sencilla de dar un paseo por un bosque hasta un parque urbano cuando tengas un momento, o apuntarte a un grupo con guía y realizar varias sesiones durante varios días. Lo más importante es caminar despacio, pararse y observar la naturaleza con tus cinco sentidos.

 Japón ha sido pionero en practicar esta terapia y ha promovido circuitos por todo el país al que acuden sus ciudadanos en masa. El "Shirin-yoku", como se denomina esta terapia allí, ha llegado incluso a incorporarse a su sistema nacional de salud. También hay actualmente países que están construyendo hospitales en zonas forestales porque se ha observado que aumenta la rapidez en la recuperación de cirugías y tratamientos.

 En cualquier caso, seguro que un buen paseo por el bosque nos ayuda a coger fuerzas tras un tratamiento de quimioterapia, radioterapia o de la cirugía que, muchas veces, conlleva el cáncer de mama. En el bosque también podremos realizar nuestros ejercicios para prevenir el linfedema en el brazo a la vez que respirar un aire repleto de buenos olores.

 

 

Fuente: Observatorio Salud y Medio Ambiente, Baños de bosque, una propuesta de salud. Instituto DKV de la Vida Saludable, ISGlobal. 2017

 

https://dkvsalud.com/es/instituto/observatorio/bosques-saludables