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Mi mantra es ahora: "Ejercicio dos veces por semana, sí o sí"


Cuando terminas un tratamiento de quimioterapia, eres plenamente feliz porque, finalmente, te has curado pero la quimioterapia ha sido dura, muy dura y ¡tu cuerpo ya no es lo que era!  Yo me sentía cansada, o mejor dicho totalmente agotada. ¡Incluso había días que dudaba de si algún día volvería a encontrarme bien de verdad! Pero, poco a poco van pasando los días y parece que estás mejor, cruzas los dedos y dices ¡adelante! Fue en ese momento cuando empecé a buscar información sobre qué podía hacer para encontrarme mejor físicamente.  Yo era, antes de la enfermedad, una persona medianamente activa y quería volver a hacer las cosas que hacía antes del cáncer. Fue así cómo descubrí que volver a hacer ejercicio me devolvía poco a poco a mi nivel de energía anterior y que, ¡además era útil para evitar recaídas! Pensé: "Ya lo tengo!"

Y es que todos los estudios que he consultado lo confirman:  el ejercicio regular es muy positivo en pacientes de cáncer. Y, ¿qué recomiendan exactamente? Pues hacer ejercicio moderado cada semana, y cuando digo "cada semana" quiero decir eso. No vale hacer ejercicio tres días seguidos y luego estar quince días en el sofá porque te has inventado cualquier excusa ;)

Por ejemplo, los investigadores del Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Estados Unidos estudiaron la falta de actividad física en 5.807 pacientes con cáncer desde 10 años antes hasta un año después del diagnóstico. Y ¿Cuál fue su conclusión? Pues que los pacientes que hacían ejercicio regularmente, tanto antes como después del tratamiento, tenían un 40% más de probabilidad de sobrevivir frente a aquellos que eran sedentarios. Además, esto era cierto  para diferentes tipos de cánceres, ¡incluido el cáncer de mama!

Así que HAZ EJERCICIO DE MODERADO A INTENSO  DOS VECES POR SEMANA. Pero, no te obsesiones: no es necesario que sea a diario porque los beneficios son los mismos que si lo haces como mínimo dos días a la semana.

Y si no eres de las personas que hacía ejercicio regularmente antes de la enfermedad, ¡no importa! Según este estudio, los pacientes que nunca antes habían hecho ejercicio y que empezaban a hacerlo después de su diagnóstico también habían aumentado su supervivencia en casi un 30%.

Así que no te lo pienses más. Esta es una de las cosas más importantes que puedes hacer para sentirte mejor tanto físicamente como mentalmente. ¡El ejercicio regular te hará sentir que sigues plantando cara a la enfermedad pero, esta vez, de una manera activa y muy positiva!

Más información en: Rikki A. Cannioto, Shruti Dighe, Karen Hulme, Alexandra Drake, Susan E. McCann, Christine B. Ambrosone: “The associations of habitual physical inactivity with cancer outcomes: Evidence from the Roswell Park Cancer Institute Data Bank and BioRepository”. American Association for Cancer Research. 2018.

Puedes leer la información completa aquí: https://www.roswellpark.org/media/news/sedentary-lifestyle-drastically-increases-risk-dying-cancer